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Premios del I Certamen Literario BBK SASOIKO “Despertar a la Escritura”

Premios del I Certamen Literario BBK SASOIKO  “Despertar a la Escritura”

Este proyecto, I Certamen Literario BBK SASOIKO “Despertar a la Escritura” nació de la iniciativa del grupo de personas que componen el colectivo de escritura creativa dentro de BBK SASOIKO y que tiene el mismo nombre. Este equipo ha mantenido este blog colectivo: Despertar a la escritura

Pudieron concurrir a esta convocatoria cualquier persona mayor de 55 años con residencia en Bizkaia. Se establecen dos modalidades lingüísticas: euskera y castellano. Y la temática de los trabajos, no inferior a 500 palabras ni superior a 2.500, deberá de estar relacionada con el envejecimiento activo y las relaciones intergeneracionales. Los participantes podrán presentar sus relatos entre el 15 de mayo y el 15 de julio y se ha establecido un premio en metálico de 600 euros para cada una de ambas modalidades. 

Tras el acto de entrega que se realizó el día 30 de septiembre, El primer premio fue para Carlos Becerra por su relato «Alrededor de mama» y os lo dejamos a continuación para todas las personas que estéis interesadas en leerlo.

RELATO – ALREDEDOR DE MAMÁ

Por otro lado se le hizo una mención honorifica al relato de José Ignacio Tamayo llamado «Dersu Uzala», el que también os dejamos a continuación.

RELATO-DERSU UZALA

Presienta del Jurado, Arrate Egaña

Anagnórisis y peripeteia, desde Ulises a Luke Skywalker


La anagnórisis (del griego antiguo ἀναγνώρισις, «reconocimiento») o agnición es un recurso narrativo que consiste en el descubrimiento por parte de un personaje de datos esenciales sobre su identidad, sus seres queridos o su entorno, ocultos para él hasta ese momento. La revelación altera la conducta del personaje y lo obliga a hacerse una idea más exacta de sí mismo y de lo que le rodea. 

También se produce anagnórisis cuando un personaje principal revela su identidad hasta entonces oculta o velada a otros personajes secundarios cambiando así la relación, normalmente de un nexo débil o inexistente (un mendigo o simple huésped) hacia un nexo fuerte (el hijo de un enemigo que clama venganza, el retorno de un rey por largo tiempo ausente,...), produciendo un punto de giro en la historia que la hace avanzar hacia su desenlace.

Al regresar a Ítaca Ulises se presenta o revela hasta en diez ocasiones su identidad a sus seres queridos, puesto que sus rasgos físicos han sido cambiados por los dioses y el tiempo y no siempre le reconocen. El término fue utilizado por primera vez por Aristóteles en su Poética. Aunque la anagnórisis es un recurso frecuente en muchos géneros, Aristóteles la describió en relación con la tragedia clásica griega, con la que está asociada de modo especial.

De acuerdo con Aristóteles, el momento ideal para la anagnórisis trágica es la peripecia (giro de la fortuna): en un momento crucial, todo se le revela y hace claro al protagonista, con efectos casi siempre demoledores. Por ejemplo, el descubrimiento por parte del héroe trágico de alguna verdad sobre sí mismo, otras personas, o de algunas acciones que significan que, ahora que las sabe, toda la trama cambia de dirección como resultado de su reacción a las noticias. La revelación de esta verdad (que ya era un hecho, pero el protagonista ignoraba) cambia la perspectiva y la reacción del héroe, que se adapta y se acomoda aceptando su destino y en consecuencia ayudando a que este ocurra.
Ejemplos: Edipo, rey de Tebas descubre que el verdadero origen de las plagas que asuelan su polis son causadas por él mismo al cumplir sin saberlo con el oráculo de Delfos: "Matarás a tu padre y te casarás con tu madre", con quien ha tenido cuatro hijos. Un ejemplo clásico de anagnórisis en la tragedia griega se halla en el «Edipo Rey» de Sófocles, cuando Edipo se entera de que la persona que había matado era su padre y que su esposa es su madre. Otro caso especialmente emotivo es el de Ágave al final de «Las bacantes» de Eurípides, que llega a Tebas con lo que cree la cabeza de una fiera en su mano. A medida que el dios Dioniso se va retirando de su ser, comprende que se trata de su propio hijo, Penteo, al que ella y las demás bacantes han despedazado en una orgía de sangre.

En la comedia griega, la anagnórisis es también un recurso frecuente: en las obras de Menandro y sus imitadores latinos, abundan los personajes que han sido abandonados de pequeños y criados como miembros de una clase social inferior. Al entablar una relación con un personaje noble, su extracción humilde supone un estorbo; al final de la obra, se descubre por algún indicio (una marca de nacimiento, un objeto personal que la madre dejó junto al bebé) su verdadera identidad, y la pareja puede unirse felizmente en matrimonio.

En la épica griega tenemos un buen ejemplo de anagnórisis en los últimos cantos de la «Odisea», cuando Ulises vuelve a Ítaca, su patria, y varios personajes lo van reconociendo (su viejo perro Argos, su nodriza Euriclea, su hijo Telémaco, su padre Laertes,...), en una gradación que termina cuando su esposa Penélope, la más reacia a aceptar la revelación, lo somete a una última prueba para confirmar su identidad.

En la literatura española, la anagnórisis es moneda corriente en las novelas de caballerías, el teatro barroco (p. ej. «La dama duende», de Pedro Calderón de la Barca) y el drama romántico. Y también está presente en La gitanilla y en varias de las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes. En la literatura inglesa renacentista, William Shakespeare también utiliza las características asociadas a este término en sus obras dramáticas, específicamente en sus tragedias. A pesar del momento de anagnórisis, de reconocimiento, todo acaba mal por el hecho de la inclusión del fatalismo, propio de las obras trágicas.

En la literatura prehispánica, específicamente en el drama Ollantay encontramos una hermosa anagnórisis cuando el inca Túpac Yupanqui encuentra a Cusi Coyllur, prisionera, y reconoce que ella es su hermana.

El ejemplo más moderno sería en el episodio V de la Saga cinematográfica de Star Wars: Cuando Darth Vader revela a Luke Skywalker que él es su padre, la trama pasa de ser una batalla entre el bien contra el mal a ser un conflicto existencial del protagonista entre su deber de luchar contra el mal o redimir a su padre caído.
La peripeteia (en griego antiguo, περιπέτεια) o peripecia es el acontecimiento de una trama que supone un punto de inflexión, un giro en la suerte de los personajes. Este término especialmente se aplica a las obras dramáticas. Dicha historia se presenta como una adversa y repentina que sucede accidentalmente y sin previo aviso, lo cual provoca un cambio en la situación actual que se vive en lo relatado.

En las tragedias supone el punto en el que la trama toma el cariz propiamente trágico, es decir, el punto de inflexión en el que la suerte del héroe protagonista se trunca y comienzan las desgracias que le llevarán inevitablemente a un final desdichado.

Aristóteles define la Peripeteia como «un cambio por el cual la acción gira hacia su opuesto, sujeto siempre a nuestra regla de probabilidad o necesidad». Según Aristóteles, la peripecia, junto con el descubrimiento, es la más efectiva cuando se trata de drama, particularmente tragedia: «la mejor forma de Descubrimiento es aquella que asiste a Peripeteia, como la que conduce al Descubrimiento a Edipo».

La peripeteia incluye cambios en el personaje, además de cambios externos. Por ejemplo, si un personaje pobre y oscuro se ha vuelto rico y famoso, ha sufrido una peripeteia, incluso si su personaje sigue siendo el mismo. La peripeteia o peripecia se distingue de la anagnorisis o agnición, cuando un personaje descubre una información que previamente ignoraba. Esta distinción proviene de la Poética, que consideró que la anagnórisis, que lleva a la peripeteia, un aspecto superior de la tragedia. 

Dos de estas obras son Edipo Rey, donde la información proporcionada por el oráculo de Delfos (que Edipo mató a su padre y se casó con su madre) provocó la muerte de su madre, Yocasta y su propia ceguera y exilio, e Ifigenia entre los tauros, donde Ifigenia se da cuenta de que los extraños que ella debe sacrificar son su hermano y su amigo, lo que resultó en que los tres escaparan de Tauris. Consideró estas tramas complejas y superiores a las simples sin anagnórisis ni peripeteia, como cuando Medea decide matar a sus hijos sabiendo que lo son y aun así lo hace. Aristóteles identificó a Edipo Rey como la principal obra para ejemplificar la peripecia.
Otro recurso literario citado en este vídeo es el Arma de Chéjov: "Elimina todo lo que no tenga relevancia en la historia. Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero este debe ser descolgado inevitablemente. Si no va a ser disparado, no debería haber sido puesto ahí", indicó Antón Chéjov.

Descubrimiento: Nuestro primer haibun

Descubrimiento: Nuestro primer haibun
Ella tenía 8 años y él 9. Ella vivía en un pequeño pueblo, Ubidea, y él era un veraneante. Se conocían de todas aquellas antiguas vacaciones estivales de tres meses. Él llegaba la víspera del día de la fiesta de San Juan para iniciar el verano.

Eran vecinos en dos casonas anexas, junto a la fuente de agua de hierro. De familia muy numerosa, la niña se ocupaba permanentemente de una hermanita de 3 años. Él llegó en el autobús a mediodía. A la tarde, al salir a la fuente, ella le esperaba con la pequeña. Ella le dijo varias veces cuánto se entusiasmaba su hermanita porque él hubiera venido. Jugaron toda la tarde, y él tuvo que escuchar continuamente aquella cantinela: "Nenita, dile cuánto te alegras de que él esté aquí".

Aquella noche, antes de dormirse, él se preguntaba por qué aquella niñita, que apenas le conocía, se alegraba tanto de su venida. Finalmente descubrió una Doble revelación: Comprendió que ellas siempre son más sutiles, porque hablan por boca de otros, y aprendió lo que es el amor.

Ella te habla,
pero sólo lo entiendes,
cuando ella falta.
Descubrimiento: Nuestro primer haibun
Esta historia autobiográfica se ha redactado ahora en formato de haibun. Es una entrada más de nuestro blog colectivo "Máquinas de escribir" del Taller de Escritura de BBK Sasoiko que dirige Juan Fernández Trillo. Es un remake de hace muchos años,  cuando en 2020, publicamos este post "Doble revelación", con una redacción en prosa.

Un Haibun puede retratar una escena, un momento especial, de una forma objetiva y descriptiva o bien representar un tema de ficción o una escena totalmente onírica. El Haiku final que se incluye puede tener una relación directa con la prosa o, simplemente, apuntar o sugerir una idea o sensación relacionada con la esencia de lo que está recogido en ella. 

Normalmente el escritor de haibun trata de no manifestar los temas abiertamente, sino pintar un bosquejo empleando alusiones y metáforas, con lo que busca en la escritura una manifiesta ambigüedad y obligar al lector a tomar parte activa del proceso literario completándolo con su imaginación y fantasía.

Otras entradas sobre el Taller de Escritura.
Otros posts sobre haikus.

Descubre el secuestro secreto

Fue un robo sorprendente. En principio ninguno supo percibir que el insólito y único tesoro, el precioso recurso insustituible, hubiese sido removido. El suceso continuó oculto, escondido y recóndito. Pero un sutil detective, ¿posiblemente usted, inteligente lector?, pronto comprendió lo sucedido. O no fue posible y ni usted, mi querido leedor, logró convertirse en el hercúleo psicólogo de gemelo hecho y, usted me perdone, resulte ser menos resuelto e incluso le cueste un buen período de tiempo descubrir en este vigente documento el mismo embuste, que fue seducción y secuestro.

En 1969, el escritor Georges Perec publicó un folletín (de título “El eclipse”), en el que sugiere el descubrimiento homólogo de un supuesto procedimiento del mismo timo. Sólo en el último episodio se descubre lo que se desdibujó en el contexto desde el primer inicio y que persistió como el hilo conductor de todo el cuento de ficción, y que no se exhibe ni descubre sino concluyendo los últimos conceptos del libro, escrito con un perfecto discurso que se extiende en todo momento de este monumento retórico y poético. Porque el hecho consistió en omitir con intrépido frenesí y en todo el texto el repertorio y los giros que contienen un preciso signo, símbolo distinguido como el de superior repetición y frecuente fenómeno, del que existen numerosos ejemplos en el periodismo de trucos mentirosos. Otros repitieron el experimento, y yo mismo recientemente lo presento, como testimonio de que se evitó un decidido término, propio de que quien publicó precedentemente u hoy mismo con el insistente cuento.

Y si con todo lo escrito y siendo muy curioso no lo puede resolver, debe responderse que, o es un ciego que no ve ni lo que tiene enfrente, o usted y su entendimiento no exceden en erudición y conocimiento, porque pueden prescindir tristemente del mejor y superior héroe: Ese portentoso, invencible, típico y primer quijote en el método de escribir en este complejo revoltijo que gruñimos muchos elocuentes vocingleros, y que no es otro que ese dibujo que en el léxico reconocido se describe como “a”.

Como si fuera

Usamos demasiado el “si fuera” (rico, joven,...). Es más útil recurrir al “como si fuera”.

Me desperté como si fuera un niño. Me levanté como si fuera un sábado. Desayuné como si fuera verano. Fui a trabajar como si fuera víspera de un puente. Despaché todo como si fuera una máquina.

Traté a todo el mundo como si fueran mis hermanos. Comí con algunos amigos como si fuera fiesta. Terminé el trabajo de la tarde como si fuera fácil. Me apresuré a regresar a casa, como si fuera el día de partida para las vacaciones.

Besé a mi mujer como si fuera nuestra primera vez. Abracé a cada uno de mis hijos como si fuera el único. Hablé con mis mayores como si fuera mi última oportunidad de llamarles por teléfono. Padres e hijos, nos constamos las novedades del día, y nos reímos como si fuera lo más divertido del mundo. Hasta la televisión, como si fuera lógico, habló de la paz como si fuera cierto.

Cenamos todos juntos como si fuera una gran celebración familiar. Disfrutamos de la comida preparada por todos como si fuéramos reyes. Apreciamos cada bocado como si fuéramos náufragos. Estiramos la velada como si fuera la última de vacaciones. Pasamos la noche como si fuera el fin del mundo. Nos dormimos como si fuéramos despreocupados bebés. Todo sucedió como si fuera mágico. Mañana también haré como si fuera hoy.

El secreto del éxito

Unos lo llaman Dios, otros Naturaleza. En cualquier caso, las leyes divinas o naturales son difíciles de descubrir, pero creemos haber desvelado una.

Dios conoce todos nuestros secretos, y a la Vida no se le esconde nada. Más inextricables son las reglas de funcionamiento del Universo, que la Ciencia y la Religión tratan de revelar. Pocas cosas son fáciles de entender, y todos los seres humanos estamos plenos de dudas sobre cómo funciona el mundo.

Muchos años de docencia y toda una vida de aprendizaje nos han mostrado un recóndito misterio de cómo estamos hechos y de cómo funcionamos las personas. En la Educación si hay algo evidente es que dos escolares nacidos en situaciones extremas, uno muy pobre y abandonado frente a otro querido y arropado, deberían alcanzar metas vitales y sociales muy diferenciadas. Con el más agraciado, poco o nada podría competir el más desfavorecido por origen y condiciones.

Para compensar esto, Dios o la Naturaleza hicieron un milagro. Además de la inteligencia, del conocimiento, de la capacidad, de la familia, del entorno,… crearon la voluntad. Sólo con las ganas, con el trabajo, con el esfuerzo, con la paciencia se logran equilibrar y superar las desigualdades iniciales. Fue voluntad divina crear el brío, el tesón, el empeño, la determinación,… La voluntad puede transformar a nuestro favor las circunstancias. Basta creer, querer y hacer. Así se crea el carácter, esa fuerza sorda y constante de la voluntad que, templada por el dolor, es increíblemente libre y omnipotente.

El joven bandolero y el viejo monje

 Una tarde, un desarrapado salteador de caminos esperaba al acecho cuando vio aparecer a un anciano monje tibetano. Sin esperar ningún tesoro, con hambre y sin nada para cenar, decidió abordarle para quitarle lo único que tal vez portaría: Algún fruto seco para el viaje.

Saltó frente al sabio, blandiendo un cuchillo en la mano. Amenazante, gritó:

  •  Dame todo lo que lleves.
  • Toma esta gema, que encontré anoche junto a un pozo, respondió el caminante, que amablemente le dio tras rebuscar en su túnica.

Sorprendido el bandido, tomó la joya, la admiró por un instante e, inmediatamente, se fue corriendo para huir del lugar. Cuando al cabo de muchos minutos se detuvo a gran distancia, escondido tras unos arbustos. ¡Qué inesperado botín que le había brindado tan singular personaje!

Las sombras de la noche cayeron, las estrellas celestiales florecieron, pero el huérfano jovenzuelo no conseguía dormir. Junto a la alegría por la valiosa alhaja, le inquietaba algo que no acababa de entender. Algo rondaba por su cabeza hasta que el alba le dio la clave,…

Corrió en busca del anciano, mirando a ambos lados del sendero por si aún dormía el monje. No lograba verle, por lo que -nervioso- prosiguió la ruta. Al final pudo verle. Corrió a su encuentro, se puso delante, se arrodilló ante aquel maestro y le ofreció el rubí, diciendo:

  • No quiero la joya que ayer te robé, sabio lama.
  • Es para ti, joven amigo, te la concedí al igual que fue un regalo para mí su hallazgo.
  • No, maestro, yo quiero algo más admirable que tú posees.
  • Todo lo mío es tuyo, lo compartiré con alegría, aunque nada tenga.
  • Quiero tu sentido de la vida, esa actitud de bondad que todo lo concede.

Así fue. Cuando llegó al monasterio, el monje venía acompañado de un nuevo discípulo que quería aprender qué es lo trascendente de la vida. Un día después, una caravana encontró en la vereda dos extraños objetos juntos y abandonados: Un cuchillo oxidado y un brillante rubí.

Autoría: Mikel Agirregabiria.

El paraíso es un infierno ordenado

Books, livres, libros, liburuak,...
Año Nuevo, más libros por estrenar.
Caos en los ya repletos anaqueles.

Todo ello altera la calma del despacho,
una armónica estancia es inquietada.
 
Amor como principio, orden como base,
y el progreso como fin, lema de Comte.

No el orden del universo alfabético,
tampoco la belleza de un diccionario.

Bibliotecas con cada libro en su sitio.
Jamás el caos de las obras donde caen.

Porque nuestros libros son nuestros espejos,
son semillas que tardan en florecer.

Necesitan espacio y preciado tiempo.
No que perturben su solemne presencia.

 El mismo infierno, con un poco de orden, 
 podría convertirse en un paraíso.

Autoría: Mikel Agirregabiria.

Aprendiendo de la tatarabuela, gracias al BBVA

Nos ha gustado ‘Todo saldrá bien’, porque es el primer título de una serie especialmente dirigida al público infantil y juvenil de Aprendemos Juntos. Escrito por Albert Espinosa y narrado por Rafael Álvarez “El Brujo”. 

Porque habla de una nieta y de cómo su abuelo le inspira confianza con su tatarabuela. Porque relata los miedos infantiles y el modo de superarlos. Porque cuenta del 2020, un año que nunca se nos olvidará. 

Sus historias, sin ninguna duda, viajarán a través de distintas generaciones. Ambientado en el año 2115, este cuento de animación comienza en un crucero espacial. Allí, un abuelo comparte con su nieta un recuerdo del año 2020 que será muy importante para ella. "Es un cuento que nace de todo lo aprendido en este año tan complicado. Necesitaba escribir un cuento sobre esas ganancias que hay dentro de las pérdidas, y a través de los ojos de los niños y de las personas sabias que llevan años dentro de este mundo, encontrar la fuerza y la ilusión. Ojalá sea un cuento de esos que curan el alma y devuelven la sonrisa” destaca Albert Espinosa

Para Rafael Álvarez ‘El Brujo’, es un cuento para niños que tiene una gran enseñanza también para los mayores: “Cuando uno dice ´todo saldrá bien´ hay un acto de afirmación tan poderoso de la voluntad y de la mente humana frente a la adversidad que nos devuelve al contacto con nuestro ser interior”.

AutoríaMikel Agirregabiria.

La niña del pelo rojo, o Lo que está mal en el mundo

La niña del pelo rojo, una revolución pendiente que Chesterton propuso en 1910
Con el pelo rojo de una golfilla del arroyo prenderé fuego a toda la civilización moderna. Porque una niña debe tener el pelo largo, debe tener el pelo limpio; porque debe tener el pelo limpio, no debe tener un hogar sucio; porque no debe tener un hogar sucio, debe tener una madre libre y disponible; porque debe tener una madre libre, no debe tener un terrateniente usurero; porque no debe haber un terrateniente usurero, debe haber una redistribución de la propiedad; porque debe haber una redistribución de la propiedad, debe haber una revolución. La pequeña golfilla de pelo rojo dorado, a la que acabo de ver pasar junto a mi casa, no debe ser afeitada, ni lisiada, ni alterada; su pelo no debe ser cortado como el de un convicto; todos los reinos de la tierra deben ser destrozados y mutilados para servirla a ella. Ella es la imagen humana y sagrada; a su alrededor, la trama social debe oscilar, romperse y caer; los pilares de la sociedad vacilarán y los tejados más antiguos se desplomarán, pero no habrá de dañarse ni un pelo de su cabeza.” 

Leedlo despacio, palabra a palabra, aprender de memoria este párrafo sublime final de "Lo que está mal en el mundo" (texto íntegro en este PDF o en Proyecto Gutenberg). Es una admirable parábola del gran escritor, periodista, polemista, e intelectual católico Gilbert Keith Chesterton.

Aunque basta lo anterior para sublevarse cada año nuevo por las injusticias vigentes, contextualizamos esta obra de hace 110 años que conduce hasta esta potente metáfora última: Todo niña debe tener el pelo limpio y vivir feliz, y debe ser removido todo lo que lo impida

Se alude a una ley promulgada en aquel periodo en el Reino Unido según la cual, para evitar las epidemias de piojos en los barrios pobres, los niños de la clase obrera deberían llevar las cabezas rapadas. Los pobres, escribe Chesterton, se encuentran tan presionados desde arriba, en submundos de miseria tan apestosos y sofocantes, que no se les debe permitir tener pelo, pues en su caso eso significa tener piojos. En consecuencia, los médicos sugieren suprimir el pelo. No parece habérseles ocurrido suprimir los piojos. Y es que sería largo y laborioso cortar las cabezas de los tiranos; es más fácil cortar el pelo de los esclavos. 

La mejor navidad es la de cada año, aunque sea 2020

Viendo con mis nietos los fuegos artificiales del nuevo año en la Navidad 16-17
La navidad evoca y exhibe muchas sensaciones e ideas. Los sentimientos son de amor, de paz, de familia, de solidaridad,... El espíritu navideño reconstruye esa conspiración de amor que se va diluyendo según las fiestas concluyen. Habría que envasar toda esa constelación de felicidad para irla disfrutando en los momentos más aciagos del resto del año.

Se suscitan reflexiones positivas y optimistas, que se propagan por la sociedad, a fuer de su repetición. Pesa la transición de año, el cambio que podemos generar en nuestro interior y en nuestro entorno, de personas, de amistades, de conciudadanía,... Tradición y esperanza se fusionan en una mágica pócima que consagra que nuestros anhelos e ilusiones son factibles.

Regresemos a nuestra fe infantil, a esa natural alegría de vivir, a la certidumbre de que juntos somos invencibles, generosos y capaces. Se enciende el fuego de la hospitalidad en los hogares y sentimos que estamos conectados, acogidos y reunidos. 

Hasta la funesta soledad, agudizada por la pandemia, se resquebraja en navidad. El espejo sonriente de los demás, en las calles, en las tiendas, nos ofrecen una versión amable y humana del mundo.  Nos inundan las mejores recuerdos de antaño, de los seres queridos que tuvimos la suerte de conocer y amar. 

Entonces se produce la magia, acaso el milagro, de la gratitud. Tan reconfortante, tan placentera, tan estimulante porque nos transporta al compromiso de devolución, de corresponder con nuestra vida, a mejorar el mundo en lo que podamos, con un gesto, con una palabra o, simplemente, con una sonrisa.

En su casa le esperaban

Microcuento del día: En su casa le esperaban
Era el vecino que más madrugaba.
No sabíamos en qué trabajaba.
Muy pobre para nuestra barriada.

Levantaba nuestra desconfianza.
Pero algo había que no concordaba.
Cada tarde, sus hijos le esperaban.

Mirando la calle, horas pasaban.
Sus caras pegadas a las ventanas.
No es malo alguien,... a quien tanto amaban.

AutoríaMikel Agirregabiria.

Naturaleza y humanidad

Contrastes en Dubai. Foto de Aitor Agirregabiria
Imagen de Dubái (Emiratos Árabes Unidos) por Aitor Agirregabiria.

La imagen contiene esa belleza de claroscuro entre naturaleza y humanidad. Gigantesca obra humana difuminada al fondo, entre nubes de arena y polvo. Cuidado camello de carreras de la tradición beduina al frente, observando impávido el horizonte que se supone a su frente.

Contraste de vida natural, simplificada en un entorno desértico, y de vida futurística en el skyline diurno de rascacielos en la ciudad con mayor crecimiento del mundo. Todo un exponente compendiado del alcance de la vida en sus formas naturales y en sus modos de arquitectura desarrollista.  

Transmite una inquietante paz de aparente sosiego, al tiempo que una velada sospecha de que algo no resistirá el paso del tiempo, implacable con todo aquello que no sea intrínsecamente sostenible.

Autoría: Mikel Agirregabiria.

Ciclista absorta V (continuación)

  Posts previos de Mikel AgirregabiriaAlberto EreñaArgiñe Areitio y Puri Mínguez

Ciudad de las Artes y las Ciencias

Todo se precipitó en el universo que Noelia creía calmo. En unos segundos sucedió todo el proceso. Tras el mensaje de Stuart que aceleró sus emociones, la caída desde su bicicleta fue reveladora. No era en el camino de Damasco, ni era el caballo de San Pablo. Pero en su caída sí se produjo una conversión plena en todas sus dimensiones.

- ¿Qué persigues en la vida?, fue la cuestión que se preguntó a sí misma en el instante que precedió a una intensa sensación de calidez que procedía del joven que la estaba auxiliando. Su voz jovial, sus manos atentas, su cordial preocupación la envolvieron ofreciendo nuevas respuestas a sus interrogantes vitales.

Fue una explosión de la estrella solar que la había guiado, apagado y reencendido, de aquella única referencia que dejó Stuart y que ahora se duplicaba con un estallido en otro lucero brillante. Apenas balbuceó una repregunta como respuesta al "¿Estás bien?, ¿Te has hecho daño?.

- ¿Quién eres?, fue todo lo que musitaron sus labios. Sus miradas directas, sin embargo, prometían que aquello sería más que un encuentro fortuito. 

Pasados unos años, Noelia comprendería que el dilema que le acompañó siempre nació de aquel solapamiento de sentimientos. Una deliciosa y, al tiempo, cruel mezcolanza entre un eclipse y un descubrimiento. 

Autoría: Mikel Agirregabiria.

Sillas vacías

Se sorprendió María al observar la extraña estampa del rincón donde todas las tardes las comadres se reunían para tejer y charlar. Pensó que algo raro debía haber sucedido, mientras subía la cuesta desde la estación del tren que, como todos los viernes, le había traído de la capital donde servía. 

Siempre se sentaban allí, en el mismo orden, prefiriendo el sol o la sombra. Su madre, su tía y otras cuatro vecinas,... Tras haber criado a su prole, que se había alejado de aquel pueblo de Extremadura, era el modo en el que pasaban el rato desde la siesta hasta el atardecer mientras el sol caía.

¿Por qué no había nadie? De pronto lo comprendió y aceleró el paso hacia su casa. ¡Que no sea mamá, ni la tía,...! Era obvio,... incluso antes de haber oído el toque de difuntos del campanario que anunciaba el fallecimiento de una mujer.  

Autoría: Mikel Agirregabiria.

Continuaciones de Alberto Ereña Purificación Mínguez.

Ciclista absorta

Ciclista absorta

Ensimismada, mirando fijamente su móvil. Así bajaba la cuesta, sin pedalear porque la rampa descendía. Nada del exterior ocupaba su atención. Ni la esplendorosa la luz de Valencia. Ni el inmenso escenario de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Había automatizado el viaje. Solamente podía leer y releer aquel mensaje. Lo demás había perdido cualquier interés.

La melena al viento. La brisa en el rostro. La bicicleta que silenciosa avanzaba. La mirada en aquellas letras. La respiración contenida. Los ojos sin parpadear. Aquel teléfono aferrado por su mano derecha. ¡Ah, y aquellas pocas letras, en una frase inmensa,... de dos palabras!  Todo sonaba distinto, el cielo se había abierto, el sabor del aire marino lo cantaba,... Aquel texto del WhatsApp transformaba el universo, en ocho letras que susurraban,... "He vuelto".

Autoría: Mikel Agirregabiria.

Continuaciones de Alberto Ereña, Argiñe Areitio y Purificación Mínguez.

Imágenes para el primer reto de Foto-Relatos

Imagen 1ª: Sillas vacías. Remitida por Argiñe Areitio.
Imagen 2ª: Calle Tortuosa. Remitida por Argiñe Areitio.


Imagen 3ª: Otoño londinense. Remitida por Jan Tilkut.

Ciclista con móvil
Imagen 4ª: Ciclista absorta. Remitida por Mikel Agirregabiria.

Sabiduría popular de hospital

En la ronda de la noche, la enfermera comentó al paciente que parecía muy amable la hija que le había visitado por la mañana.

- ¿Cómo puede saber si es una hija mía y no una nuera? 
- En los hospitales no conocemos nueras ni novias de pacientes. Solamente vienen hijas o esposas, que se suelen diferenciar por la edad respecto al paciente. 
- ¿Y también distinguen entre madres y suegras? 
- Fácilmente. Las madres preguntan por la salud del enfermo y las suegras por todo lo demás.


Soñando el presente

Festival de cometas

Para seguir avanzando

puso la mayoría de su nostalgia 

en el futuro, a corto, medio y largo plazo.

 

Porque los “recuerdos” 

pueden ser memorias o proyectos.

Así veía juntos a sus tatarabuelas con sus biznietos.

Unas  habían muerto. Otros aún no nacido.

Siete generaciones entre tres siglos.

 

Hoy es el mejor momento,

para hacer un gran día.

Porque ahora lo ha decidido.

 

El presente une añoranza e ilusión.

El presente ofrece regalo y camino.

El presente suma ánimo y acción.

El presente es el fruto y el destino.


Autoría: Mikel Agirregabiria.